Reducir el desperdicio de alimentos gracias a envases adecuados: nuestros consejos prácticos

En Francia, este problema es especialmente preocupante, con una estimación alarmante según la cual el 18 % de la producción alimentaria nacional se desperdicia, lo que supone una pérdida de recursos incalculable. Para combatir esta lacra, surgen soluciones innovadoras, en particular gracias a los envases adecuados que preservan la frescura de los alimentos y prolongan su vida útil. En este artículo exploraremos cómo el uso juicioso de estos envases puede contribuir a reducir el desperdicio de alimentos en Francia, al tiempo que ofrecemos consejos prácticos para los consumidores y los agentes de la industria alimentaria.

Un primer reto: prevenir el deterioro de los alimentos con materiales respetuosos con el medio ambiente

Se trata, ante todo, de no perder de vista el objetivo del envase: proteger los alimentos para facilitar su transporte y evitar que se deterioren, limitando así el desperdicio de alimentos. Por tanto, conviene elegir un envase adaptado a sus productos: para una conservación prolongada, por ejemplo, opte por los envases al vacío. Para los alimentos más clásicos, bastarán la madera, el bambú, el papel o el cartón ; la innovación ofrece cada vez más alternativas al plástico, sea de un solo uso o no. Contrariamente a lo que se suele pensar, numerosas alternativas a los envases de plástico herméticos son capaces de conservar perfectamente sus alimentos: bolsas kraft con autocierre, boles kraft con tapa, bolsas con ventana y autocierre, etc.

¡Evitar tirar a toda costa!

En sus restaurantes, snacks o brasseries, usted está en primera línea de las iniciativas contra el desperdicio, pero también puede contribuir a informar a sus clientes y, por tanto, a concienciarlos. En efecto, la pedagogía sigue siendo un muy buen vector de cambio. Haciendo hincapié, por ejemplo, en el aspecto ecorresponsable de su vajilla (vajilla reutilizable, envases biodegradables, etc.), sensibiliza a sus clientes sobre la cuestión medioambiental, llevándolos a cuestionar su modo de consumo. De forma más concreta, puede popularizar el doggy bag en su establecimiento: se trata de proponer a sus clientes envasar sus sobras para que puedan consumirlas más tarde, ya que de lo contrario se desperdiciarían inevitablemente. Para ello, puede optar por bandejas para comidas, cajas reutilizables con cierre o incluso bolsitas kraft. Por último, una iniciativa parece haber conquistado a muchos restauradores y quizá logre convencerle: las plataformas contra el desperdicio, que le permiten vender a precio reducido sus excedentes del día.